jueves, 24 de noviembre de 2011

las iguanas 2part

Dimorfismo sexual

El macho se distingue de la hembra porque tiene una cresta más grande y protuberante, la cabeza es corta y no tan alargada. Tienen unas glándulas a nivel de su membrana subtimpánica que en la madurez sexual empiezan crecer y se notan los bultos.
La papada suele ser más grande. Los poros femorales, protuberancias que van por abajo de sus piernas, son más marcados que en la hembra, además tienen dos bultos en la zona de la cloaca que son los hemipenes.
Los machos también tienden a cambiar a un color anaranjado en época de apareamiento. Esto, aunque tampoco es una característica exclusiva de los machos, su color es más brillante y fuerte que en las hembras. La época de apareamiento es diferente en cada región del mundo; está regida por temperaturas, humedad y radiación solar, que hacen que entren en la época de celo.


Distribución y hábitat


Las iguanas viven distribuidas por toda Sudamérica tropical, México e Islas del Caribe, en zonas de vegetación espesa y en altura (manglares, selvas, pastizales, riberas de ríos, acahuales...), donde la temperatura media anual es de 27-28 °C y la humedad ambiente es superior al 70%. Son animales fundamentalmente arborícolas, es decir, que en los árboles pasan la mayor parte del tiempo, y lo hacen gracias a sus fuertes garras y su larga cola.


Subespecies

Esta especie es subdividida en dos subespecies:
Ambos taxones pueden ser separados según la cantidad de «cuernos» en el hocico.

las iguana 1part

Iguana iguana colombia3.jpgLa iguana, iguana verde o teyú (Iguana iguana) es un gran lagarto arbóreo de América Central y de Sudamérica. Se la encuentra desde México hasta el norte de Argentina, sur de Brasil y deParaguay, tanto como en las Islas del Caribe y en Florida. Miden hasta 2 m de longitud de cabeza a cola y pueden llegar a pesar más de 15 kg. Pertecece al grupo mayor y de más complicado diseño de los saurios del Nuevo Mundo, al que pertenecen la mayoría de las especies. Se incluye en la familia de los iguánidos.


Descripción


Pueden medir de 1,5 o 2 metros. Son animales herbívoros y se reproducen por medio de huevos, que son colocados bajo tierra durante el mes de febrero (verano austral). Alcanzan la madurez sexual a los 16 meses de edad, pero son consideradas adultas a los 36 meses, cuando miden 70 cm de largo.
El color verde de su piel les permite confundirse perfectamente con la vegetación que hay en su entorno. Su piel esta recubierta de pequeñas escamas, tienen una cresta dorsal que recorre desde su cabeza hasta su cola, esta es muy vistosa en los machos.

los sapos

Los Sapos
Los sapos son animales tímidos, por lo general nocturnos, que durante el día se ocultan en lugares oscuros y durante la noche se dedican a la caza de insectos, gusanos, babosas, lombrices y otros invertebrados. Normalmente son de color pardo grisáceo, tienen verrugas en la piel, la cabeza plana, glándulas parótidas hipertrofiadas por encima de los oídos, ojos brillantes similares a gemas con pupila transversal y dedos parcialmente palmeados. Son más torpes que las ranas y no pueden saltar tan lejos como ellas.
La lengua del sapo está fijada a la parte anterior de la boca. Lanzan ésta hacia adelante y su extremo pegajoso atrapa a la presa y la lleva de regreso a la boca. Algunos sapos tienen dientes, pero dado que los anfibios no pueden masticar, sólo les sirven para sujetar a sus víctimas. La lengua produce una mucosidad que les ayuda a engullir a sus víctimas. Todos los anuros parpadean al tragar y, dado que no existe hueso alguno entre el ojo y la boca, el ojo se desplaza hacia atrás, lo que impulsa a la presa hacia el interior de la boca.
Durante los meses fríos los sapos hibernan enterrándose en madrigueras. En primavera se aparean y las hembras ponen sus numerosos huevos en estanques en forma de cadenas gelatinosas de hasta 1,2 m de longitud. Los renacuajos son más pequeños y oscuros que los de las ranas y no se transforman en sapos terrestres hasta el siguiente otoño.
Un género de sapos engloba más de 70 especies diferentes que están ampliamente distribuidas en las principales masas continentales del mundo, a excepción de Groenlandia, Australia, Nueva Guinea y Nueva Zelanda, pero son muy abundantes en las regiones tropicales. En la península Ibérica vive el sapo común, de color castaño con numerosas verrugas y costumbres fundamentalmente terrestres; el sapo corredor, de color verdoso con manchas parduzcas o rojizas y verrugas dorsales, y el sapo verde, presente sólo en las Baleares. Es de color grisáceo con manchas verdosas.
Algunas de las numerosas especies y variedades que abundan en el continente americano son: sapo cúcaro de Cuba, sapo de Sonora (desde Chihuahua hasta Veracruz), sapo del golfo de México, sapo rojo (desde Kansas, Estados Unidos, hasta Guadalajara, México) y el sapo del río Colorado; el sapo del Río de Plata (desde Bolivia hasta Chile) vive en montañas que llegan a los 5.000 m de altitud.
El cururú o sapo buey (desde Brasil hasta Argentina) mide 20 cm de longitud y pesa 1,7 kg, mientras que el sapito verde (desde México hasta el centro de Estados Unidos) mide unos 4 cm y el sapo pigmeo de Río de Janeiro apenas alcanza los 3,7 centímetros. Existe un segundo género al que pertenecen tan solo dos especies. Viven principalmente en el centro y el suroeste de Europa y normalmente se les llama sapos parteros porque el macho transporta y cuida los huevos una vez puestos por la hembra.
Los sapos pertenecen al orden Anuros, clase Anfibios. El género que comprende más de 70 especies es Bufo, que pertenece a la familia Bufónidos. El sapo común es la especie Bufo bufo, el sapo corredor es la especie Bufo calamita y el sapo verde es Bufo viridis. Los sapos parteros componen el género Alytes de la familia Discoglósidos. Los nombres científicos de las especies comunes de América son: cúcaro de Cuba, Bufo empusus; sapo de Sonora, Bufo compactilis; sapo del golfo de México, Bufo vacilleps; sapo de rojo, Bufo punctatus; sapo del río Colorado, Bufo alvarius; sapo del Río de la Plata, Bufo arenarum; sapo de rulo, Bufo spinolusus; sapo buey, Bufo paracnemis; sapito verde, Bufo debilis y sapo pigmeo, Bufo pygmaeus.

Las variedades de víbora "bejuquilla"

BENEFICIOS PARA EL HOMBRE
    En general, a reserva de los cuidados que hay que tener con ellas, se considera a las víboras venenosas como benéficas para el hombre, puesto que son especies que se alimentan principalmente de pequeños mamíferos, reptiles y aves que pueden llegar a formar plagas de cultivos agrícolas y ser agentes transmisores de enfermedades.
    Estas dos especies de bejuquilla habitan en las selvas tropicales del continente, y en Yucatán se distribuyen sobre todo en el sur, en lo que se conoce como Punto Put, al oriente y al sureste del Estado. En la Península se encuentran ampliamente distribuidas, aunque es más común verlas en las selvas del oriente y del sur.
    Aunque las bejuquillas adultas tienen pocos depredadores, de jóvenes son presa fácil de gavilanes culebreros, mapaches y zorras. Según indica Santiago Pacheco Cruz en su Diccionario de la Fauna Yucateca, el nombre de la bejuquilla parda en maya es probablemente "xtabchhoyil". La descripción que hace de esta víbora se basa en su color verde cenizo.
    Pacheco Cruz señala que la especialidad de la bejuquilla parda es enroscarse en las sogas que se utilizan para sacar el agua de los pozos, mas indica que no es peligrosa. Sin embargo, no menciona el nombre científico de la especie, por lo que no es posible determinar con exactitud a cuál se refiere.
    No se conoce el ciclo biológico de estas especies, ya que es
relativamente escasa la información debido a que en el país son pocos los estudios que se llevan al cabo sobre este grupo animal, a pesar de su importancia económica y ecológica.
   Muchas especies de serpientes son aprovechables tanto por su
piel como por su carne, o incluso como fuente de sustancias químicas utilizables en la industria farmacéutica.
    Según se indica en una propuesta para el estudio y la conservación de los reptiles de México, a cargo del Biol. Antonio Lazcano-Barrera, en 1988 el número de profesionales en el país dedicados a la herpetología como trabajo remunerado no pasaba de los 30.
   De ellos, casi la tercera parte se dedicaba al estudio de las tortugas marinas, quedando olvidadas las otras múltiples especies de reptiles y anfibios a los que estudia precisamente esa rama de la Biología.
    En el mismo trabajo se menciona que el 11.6% de las especies de reptiles del mundo se encuentra en México. Con respecto a reptiles y anfibios juntos, el porcentaje alcanza en México el 10.5% de las especies del mundo. Aproximadamente un 55% de estas variedades se considera como endémico del país, es decir que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta.
    En total, existen en México 978 especies de reptiles y anfibios, 693 de los primeros y 285 de los segundos. Sin embargo, el conocimiento que de estas especies existe es, como se ha visto, relativamente escaso. El libro sobre "Reptiles de Chiapas" de Alvarez del Toro y el trabajo coordinado por el Biol. Lazcano-Barrera son algunos de los pocos ejemplos de ello.

Las variedades de víbora "bejuquilla"

  Entre las víboras que habitan en Yucatán, destacan por sus costumbres dos especies que gustan de permanecer inmóviles durante largos períodos de tiempo. Por confundirse con las ramas de los bejucos al colgarse de los árboles se les conoce precisamente como "bejuquillas".
    Su nombre científico es Oxibelis fulgidus y Oxibelis aeneus, bejuquilla verde y bejuquilla parda, respectivamente. Pertenecen al grupo más numeroso de las víboras, la familia conocida como Colubridae. El género Oxibelys cuenta con seis especies, de las cuales cuatro se hallan en el país.
    Las bejuquillas llegan a medir de dos a tres metros de largo y, por ser ligeramente venenosas y poseer dos o tres grandes colmillos acanalados en la parte posterior de la mandíbula por donde circula el veneno, se les conoce como opistoglifas.
    El aparato ponzoñoso de este tipo de serpientes no está adaptado para morder presas grandes, por lo que son prácticamente inofensivas para el hombre, según el naturalista Miguel Alvarez del Toro, quien en 1980 publicó el libro "Reptiles de Chiapas".
    Sin embargo, aunque su mordedura no es mortal para el hombre, se ha sabido que llega a causar inflamación local, dolores agudos y parálisis de miembros, en ocasiones por largos períodos de tiempo.
    El hecho es que se considera poca la información respecto a la
toxicidad de su veneno, al grado de que en algunos libros se menciona la posibilidad de que, en casos excepcionales, puede resultar mortal.
    Los pequeños conductos que transportan el veneno secretado por dos glándulas desembocan cerca de los dientes grandes y acanalados, y el veneno escurre dentro de la herida por capilaridad, facilitada por las ranuras de los dientes. El veneno, una mezcla de enzimas, forma parte de los jugos digestivos del animal.
    Cuando capturan a su presa, los dientes venenosos penetran en los tejidos de ésta y la serpiente lleva al cabo una especie de masticación, causando repetidas heridas hasta que el veneno paraliza a su víctima.
    La función principal del aparato venenoso de las serpientes, en general, es proveer de un medio para matar rápidamente a sus presas, y sólo de manera secundaria tiene una función de defensa; se sabe que ninguna serpiente acomete sin antes ser molestada.
    Luego de atrapar y asfixiar enroscando a sus presas, la bejuquilla las traga enteras y su digestión dura días o semanas completas.
    Sus jugos digestivos son tan fuertes que le permiten digerir incluso los huesos. Como no puede masticar, al igual que todas las víboras, se vale de su veneno como complemento de la digestión, puesto que éste rompe los tejidos antes de que actúen los jugos gástricos.
    Es por ello que en los excrementos de la bejuquilla sólo pueden encontrarse algunos dientes y plumas que no pudieron ser digeridos. Todo lo demás es asimilado por el animal. Cuando son molestadas, las bejuquillas defecan y su excremento despide un fuerte, pestilente olor cuya función es alejar al intruso.
    Ambas especies de bejuquilla son víboras arborícolas que rara vez bajan al suelo. Se alimentan básicamente de aves, aunque también de pequeñas lagartijas y roedores, a los cuales asfixian después de haber permanecido a veces durante horas quietas, al acecho de su presa que se acerca confiada por la forma de bejuco que la camuflajea.
LA BEJUQUILLA VERDE
    La bejuquilla verde, como su nombre lo indica, es de un color llamativamente verde esmeralda por arriba y amarillo canario en el vientre, con los labios también amarillos y una línea blanco-amarillenta que separa a todo lo largo de su cuerpo el color del dorso con el del vientre.
    Su cabeza, muy larga, termina en un hocico agudo. Esta es la especie de bejuquilla que más puede crecer, pues llega a medir hasta tres metros de largo, aunque éstos son casos raros.
    Principalmente arborícola, come también pájaros pequeños y ratones. Atrapa a su presa y sin más comienza a engullirla, tragándosela aún con vida, aunque esto depende de la inoculación de su veneno paralizante.
    Cuando se llega a espantar o mientras persigue a su presa, la bejuquilla verde tiene la curiosa costumbre de sacar la lengua y mantenerla rígida durante largo tiempo.
LA BEJUQUILLA PARDA
    La bejuquilla parda (Oxibelis aeneus) es, según Alvarez del Toro, la que verdaderamente merece ser llamada bejuquilla, puesto que es extremadamente larga y delgada. Llega a medir hasta dos metros, pero lo más característico es que en su parte más gruesa no mide más de 15 centímetros de diámetro.
    Su color es cenizo o parduzco, con la garganta y labios color blanco amarillento. El hocico lo tiene también agudo y levantado, al igual que su pariente la bejuquilla verde.
    Pasa su vida en las ramas de los árboles, arbustos y matorrales.
Algunas veces acostumbra sacar la parte anterior de su cuerpo por entre el follaje, manteniéndola rígida e inmóvil durante horas; toma así el aspecto de una varita seca y asombra por su capacidad de quietud.
    También gusta de extenderse entre dos árboles, prendida de las ramas o de los troncos con los extremos de su cuerpo. Un hábito más en este sentido es que puede permanecer con todo su cuerpo colgando, sujeta de una rama sólo con la cola.
    En todas estas situaciones, la verdad es que no se distingue de los bejucos cercanos donde cuelga. Incluso se da el caso de que alguna persona la tome con la mano al creer que mueve un bejuco, pero se lleva una sorpresa al descubrir que se trata de la bejuquilla parda.
    Al igual que la bejuquilla verde, la parda, cuando se molesta o al perseguir a su presa, acostumbra sacar su larga lengua y la mantiene rígida frente a su cabeza.
    De las aproximadamente 73 especies de víboras que hay en la Península de Yucatán, sólo 5 ó 6 son realmente peligrosas, por lo que es importante conocerlas para evitar su exterminio desconsiderado.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

los reptil mas venenoso de mexico

los reptiles que destacan en mexico son:





Apalone ater es una especie de tortuga de caparazón blando de la familia Trionychidae que sólo se encuentra en mexico.










El lagarto gusano de dos patas, lagarto topo mexicano, lagarto gusano de cinco dedos,cullebrilla ciega de dos patas o lagarto ajolote (Bipes biporus) es una de las cuatro especies del género Bipes, la única familia de anfisbenios que conserva sus dos patas delanteras. Pueden vivir de 1 a 2 años.


Terrapene carolina mexicana es una tortuga de caja endémica de México, subespecie deTerrapene carolina, se distribuye desde el estado de Tamaulipas hasta Veracruz.










Terrapene carolina yucatana.jpgLa Tortuga de caja yucatana (Terrapene carolina yucatana) es una tortuga de caja endémica deMéxico, subespecie de Terrapene carolina, que habita en la península de Yucatán.